INTRODUCCIÓN AL CURSO

Cuidar a quienes nos educan

EJERCICIO INICIAL

1. PERMA Profiler

A continuación, te propongo realizar el PERMA Profiler, una herramienta breve que nos permitirá hacer una pausa y observar, con mayor claridad, cómo estás hoy en distintas áreas de tu bienestar personal y emocional.

Este ejercicio no tiene como objetivo evaluarte, juzgarte ni decirte cómo deberías sentirte. Tampoco busca medir si eres “buen” o “mal” padre, madre o tutor. Su propósito es mucho más sencillo y profundo: ofrecerte una fotografía honesta de tu punto de partida, desde donde inicia este proceso.

Es una herramienta desarrollada desde la psicología positiva, un enfoque científico que estudia qué factores favorecen el bienestar y una vida con mayor equilibrio, sentido y calidad. Este modelo entiende que el bienestar no se limita a la ausencia de malestar, sino que se construye a partir de distintos recursos internos y relacionales que interactúan entre sí.

El instrumento se basa en el modelo PERMA, propuesto por Martin Seligman, y observa el bienestar de manera integral a través de cinco dimensiones fundamentales de la experiencia humana. Estas dimensiones permiten mirar cómo nos sentimos, cómo nos relacionamos, qué tan conectados estamos con lo que hacemos, si percibimos sentido en nuestra vida y si experimentamos una sensación de avance personal.

Hablar de emociones positivas no significa estar bien todo el tiempo, sino reconocer si existen momentos de disfrute, calma o esperanza en la vida cotidiana.

  • Involucramiento o compromiso: se refiere a qué tan conectada se siente una persona con lo que hace, si logra concentrarse, interesarse y sentirse parte activa de su propia vida.
  • Dimensión relacional: observa la calidad de los vínculos significativos y la sensación de conexión con otros.
  • El sentido: tiene que ver con percibir que lo que hacemos tiene valor y propósito, más allá de las obligaciones diarias.
  • El logro o avance personal: no se refiere al éxito externo, sino a la percepción interna de progreso y movimiento en la propia vida.

En este curso utilizamos el PERMA Profiler porque nuestro enfoque no está en enseñar técnicas de crianza, sino en cuidar la salud emocional de quienes educan. Antes de trabajar en vínculos, límites o liderazgo familiar, es importante detenernos y mirar desde dónde estamos acompañando. Esta herramienta nos ayuda a hacerlo con claridad, sin culpa y sin exigencias.

Funciona aquí como un punto de partida personal y un ejercicio de autoconocimiento. No se utiliza para comparar resultados ni para exigir cambios inmediatos. Cada persona decide qué información le resuena y qué áreas desea cuidar a lo largo del proceso, respetando su ritmo.

Los resultados de este ejercicio son personales y confidenciales. No se comparten ni se utilizan para evaluar el desempeño de nadie. Además, es importante aclarar que esta herramienta no sustituye ningún proceso terapéutico ni constituye un diagnóstico clínico. Su finalidad es favorecer la reflexión, la conciencia personal y el cuidado interno.

Te invitamos a responder el cuestionario con calma, sin buscar respuestas “correctas”, recordando que este curso comienza mirando hacia adentro y reconociendo que el bienestar es un proceso, no un estado fijo.

Puedes acceder al PERMA Profiler en español en el siguiente enlace:

2. SPIRE – El bienestar de quienes educan

Para comprender mejor el bienestar de quienes educan, vale la pena recordar algo sencillo: nadie puede acompañar bien a otros si está completamente agotado o desconectado de sí mismo.

Algunos modelos de desarrollo humano explican este equilibrio a través de cinco dimensiones del bienestar, conocidas como SPIRE:

  • S – Espiritual: sentido de vida y valores
  • P – Física: cuidado del cuerpo y energía
  • I – Intelectual: aprendizaje y reflexión
  • R – Relacional: calidad de los vínculos
  • E – Emocional: conciencia y regulación emocional

Cuando estas dimensiones están relativamente en equilibrio, los adultos tienen más recursos internos para ejercer un liderazgo consciente en la familia.

Este curso no pretende ofrecer respuestas absolutas, sino invitar a una mayor conciencia sobre cómo vivimos y cómo acompañamos.

Metodología Romy Tellería - Liderazgo Familiar con propósito

Este curso no propone recetas universales de crianza ni fórmulas rápidas. Es un proceso formativo diseñado desde la experiencia personal, la investigación académica y la práctica reflexiva.

La Metodología Romy Tellería parte de una premisa central: el liderazgo familiar comienza en la autoconciencia del adulto.

No busca formar padres perfectos, sino adultos dispuestos a revisarse, regularse y actuar con mayor intención.

Este enfoque integra cinco dimensiones fundamentales:

  1. Autoconciencia adulta: reconocer la propia historia, patrones y emociones.
  2. Transformación de herencias emocionales: romper ciclos inconscientes.
  3. Resiliencia transformadora: resignificar la adversidad con carácter y creatividad.
  4. Empatía activa: regular para conectar y dialogar con respeto.
  5. Inclusión consciente: liderar desde la dignidad y el impacto social.

La metodología combina teoría psicológica y social con ejercicios prácticos, preguntas espejo, ejemplos reales y reflexión personal. No se trata de acumular información, sino de generar transformación sostenible.

Aquí no se enseña qué deben hacer los hijos. Se trabaja en quiénes estamos siendo nosotros.

Porque cuando el adulto crece, el sistema familiar se reordena.

Quiero compartirles algo que descubrí después de muchos años observando familias, estudiando liderazgo y, sobre todo, viviendo la experiencia de ser madre.

El cambio en una familia no empieza en los hijos. Empieza en los adultos.

Por eso diseñé lo que llamo el Modelo Romy Tellería de Liderazgo Familiar con Propósito.

Este modelo parte de una idea muy simple: las familias funcionan como sistemas vivos. Cuando una persona dentro del sistema cambia, todo el sistema se reorganiza.

La base de este modelo es la autoconciencia del adulto. Antes de intentar corregir o dirigir a nuestros hijos, necesitamos mirar nuestra propia historia, reconocer nuestras emociones y entender los patrones que traemos.

Método FARO – La ruta práctica del Modelo Romy Tellería de Liderazgo Familiar con Propósito

Este programa se desarrolla a partir del Método FARO, descrito en el Manual Fundacional del Método FARO, donde se establecen sus fundamentos conceptuales, principios metodológicos y capacidades.

El Método FARO organiza en cuatro movimientos el proceso de autoliderazgo que se trabaja a lo largo del curso.

No es una secuencia rígida, sino una guía a la que podemos volver cada vez que una situación nos reta.

 

F — Frenar

Hacer una pausa antes de actuar en automático.

Reconocer qué estamos sintiendo, pensando y comunicando.

¿Qué está pasando en mí?

 

A — Autoconocerse

Comprender qué hay detrás de nuestra reacción.

Identificar las experiencias, patrones, creencias y emociones que están influyendo en ese momento.

¿Qué de mi historia está participando aquí?

 

R — Regular y reparar

Recuperar la capacidad de elegir.

Regular nuestra respuesta y, cuando sea necesario, asumir responsabilidad y reparar el vínculo.

¿Cómo quiero responder y qué necesito reparar?

 

O — Orientar con propósito

Recordar hacia dónde queremos dirigir nuestra influencia.

Elegir cómo queremos estar, relacionarnos y actuar de acuerdo con aquello que queremos transmitir.

¿Qué quiero enseñar con mi manera de vivir?

 

Frenar → Autoconocerse → Regular y reparar → Orientar con propósito

FARO es una práctica continua.

Los 7 principios del Liderazgo Familiar

1. El liderazgo familiar comienza con el autoliderazgo

Antes de intentar dirigir, corregir o educar a otros, necesitamos aprender a mirarnos a nosotros mismos.

La forma en que gestionamos nuestras emociones, nuestras reacciones y nuestra historia personal se convierte en el primer modelo de aprendizaje para nuestros hijos. Liderar una familia no empieza con controlar el comportamiento de los demás, sino con desarrollar conciencia sobre quién estamos siendo dentro del hogar.

Las familias no necesitan padres impecables, necesitan adultos conscientes.

Equivocarse, reparar, aprender y volver a intentar forma parte del proceso. Cuando los hijos observan a un adulto capaz de reconocer errores y hacerse responsable de ellos, aprenden algo mucho más valioso que la perfección: aprenden humanidad.

Todos venimos de alguna historia. De vínculos que nos marcaron, de frases que se repitieron en nuestra infancia, de formas de reaccionar que aprendimos sin cuestionarlas.

El liderazgo familiar implica reconocer esas herencias —incluso las que duelen— y decidir conscientemente cuáles queremos conservar y cuáles queremos transformar.

La resiliencia no significa evitar el dolor, sino aprender a atravesarlo y transformarlo en aprendizaje.

En las familias, la resiliencia se construye cuando los adultos muestran que las dificultades pueden enfrentarse con reflexión, creatividad, humor y apoyo mutuo. Es en esos momentos donde los hijos aprenden que los problemas no definen la vida, pero sí pueden fortalecer el carácter.

Escuchar, comprender y responder con respeto no ocurre automáticamente.

La empatía nace cuando somos capaces de reconocer nuestras propias emociones y decidir no reaccionar impulsivamente. En la práctica familiar, esto se traduce en pausas, en conversaciones más conscientes y en la capacidad de validar lo que el otro siente, incluso cuando no estamos de acuerdo.

El hogar es el primer espacio donde los hijos aprenden a convivir con otros.

Ahí descubren cómo se resuelven conflictos, cómo se respetan las diferencias, cómo se pide perdón y cómo se construyen acuerdos. Cada interacción cotidiana entrena habilidades que después llevarán al mundo social.

Las familias no solo forman hijos; forman personas capaces de convivir, dialogar y participar en el mundo.

Cuando un adulto decide trabajar en sí mismo, el clima emocional del hogar cambia. Y cuando los hogares cambian, también cambian las comunidades.

El liderazgo familiar, aunque comienza en lo íntimo, tiene un impacto profundamente social.

MANIFIESTO DEL LIDERAZGO FAMILIAR

Creemos que la familia es el primer lugar donde se aprende a ser humano.

Antes que la escuela, antes que la sociedad, antes que cualquier institución, es en casa donde se modelan las emociones, el respeto, la forma de hablar, de escuchar, de resolver conflictos y de convivir con otros.

Creemos que educar no significa controlar, sino acompañar.

Que los hijos no aprenden sólo de lo que les decimos, sino —sobre todo— de lo que observan en nosotros cada día.

Creemos que el liderazgo familiar no pertenece a quienes lo hacen perfecto, sino a quienes se atreven a mirarse con honestidad, reconocer sus errores y crecer a partir de ellos.

Que el verdadero cambio en una familia no empieza corrigiendo a los hijos, sino cuando el adulto decide revisarse, regularse y actuar con mayor conciencia.

Creemos que la resiliencia no nace de evitar el dolor, sino de aprender a atravesarlo y transformarlo en aprendizaje.

Que el humor, la reflexión y la compasión también son formas de fortaleza.

Creemos que la empatía se construye en los pequeños momentos cotidianos: en cómo escuchamos, en cómo respondemos cuando estamos incómodos y en cómo elegimos hablar cuando sería más fácil reaccionar.

Creemos que las familias no son perfectas, pero sí pueden ser espacios profundamente humanos.

Espacios donde se aprende a reparar, a dialogar, a convivir con la diferencia y a asumir responsabilidad por nuestras acciones.

Creemos que educar en casa no es solo preparar hijos para que se adapten al mundo, sino formar personas capaces de mejorarlo.

Porque cuando una persona dentro del sistema cambia, todo el sistema se reorganiza..

Y cuando las familias cambian, también cambia la sociedad.

Ese es el verdadero poder del liderazgo familiar.

Sobre esa base ocurre algo muy importante: la transformación interna. Aquí entra la resiliencia, la capacidad de resignificar experiencias difíciles, y también algo que a veces olvidamos: el sentido del humor, que nos permite atravesar la vida sin que cada dificultad se vuelva una tragedia.

Cuando ese trabajo interno sucede, empiezan a aparecer las habilidades relacionales: la empatía activa, la comunicación consciente, la autorregulación emocional y una forma más constructiva de resolver conflictos.

Y entonces ocurre algo muy interesante: cambia el clima emocional del hogar. Empieza a haber más confianza, más seguridad emocional, más diálogo y más sentido de pertenencia.

Y ese ambiente familiar tiene consecuencias mucho más grandes de lo que imaginamos.

Porque los hijos que crecen en un entorno así desarrollan algo fundamental: resiliencia, empatía social, responsabilidad y capacidad de liderazgo.

Por eso me gusta decir que las familias no solo educan hijos; también forman ciudadanos.

Y ahí está la verdadera fuerza del liderazgo familiar.

Porque cuando el adulto crece, el hogar cambia.
Y cuando el hogar cambia, también cambia la sociedad.

El cambio en la familia no empieza en los hijos. Empieza en quien lidera.

Propósito pedagógico de la lección

Esta lección tiene como objetivo establecer el marco del liderazgo familiar consciente, centrándose en la comunicación, la congruencia personal y la reparación del vínculo. No busca profundizar en historias personales ni en procesos emocionales del pasado, sino desarrollar conciencia relacional en el presente.

El foco está en cómo el adulto influye a través de su presencia cotidiana, su forma de comunicar y su capacidad para reconocer errores y reparar el vínculo con responsabilidad.

Material de apoyo

PODCASTS

  • Psicología en Desarrollo
    Regulación emocional, vínculos y crianza consciente desde el adulto.
  • Crianza en Positivo – IEP
    Bienestar parental, autocuidado y presencia emocional.

LIBROS

  • Atlas de la vida emocional (Brené Brown)
  • Inteligencia emocional (Daniel Goleman)

¿Cómo aprovechar este material?

  1. Elige uno por semana: No necesitas consumir todo a la vez. Escoge un podcast o una charla, y reflexiona con calma.
  2. Úsalo como complemento: Estos recursos pueden darte herramientas y ejemplos que enriquecen lo que ya estás trabajando con el curso.
  3. Compartir en familia: Algunas charlas o episodios pueden servir también para un momento de reflexión compartido.

Este curso se apoya en investigaciones reconocidas sobre regulación emocional, aprendizaje por observación y desarrollo humano, así como en estudios recientes sobre bienestar parental y vínculos familiares.

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