Lo que mi mamá me enseñó, sin querer queriendo.

De pequeña solía acompañar a mi mamá a uno de sus pasatiempos favoritos, que yo sin saber, se convertiría en una de mis fortalezas. Le gustaba sentarse en un lugar concurrido y observar a la gente. He de aclarar que mi madre siempre ha sido muy juiciosa. Pero lo que realmente aprendí, fue a mirar a las personas, cómo caminaban, sus expresiones… su lenguaje no verbal. Recuerdo que cuando ella iba manejando y yo de copiloto, nos tocaba un alto en la calle, nosotros dentro del auto, y mi madre me decía: «mira, esa persona que va cruzando la calle se ve preocupado», o «mira, ese pobre señor tiene prisa». Siempre con la palabra «mira» por delante.

Y, así aprendí a «leer a la gente». Jamás fui consiente de mis constantes clases de observación, hasta que hace pocos años descubrí que podía descifrar el sentir de alguien con tan solo observarlo. Recuerdo a mi amiga Mayca que un día me dijo. «eres la única persona que sin decirle nada sabe como me siento». Otro día, en el programa que tenía en Youtube, «Entre lineas y paradigmas», con solo ver a Joss en mi computadora, sabía que algo diferente le sucedía. Y, sí, casi el 98% de las veces que pregunto ¿Estás bien? ¿Estás triste? ¿Qué te pasa? Le atino.

Increíblemente, aún cuando he desarrollado el arte de la observación, no puedo distinguir un cambio físico o de vestuario. Por favor, nunca me pregunten: «¿qué me ves de diferente?» Porque sufro con esa pregunta. Literalmente, sudo y no sé que contestar. No sé que hay de distinto en tu persona, tampoco sé si ese vestido es la primera vez que lo usas o lo has usado diario, y probablemente, cada vez que te lo vea te dire: ¿qué bonito vestido traes? Pero si me acerco a ti y te pregunto algo como ¿todo bien? siéntete seguro de que puedo escucharte y quizá hasta ayudarte.

Aún me gusta ir y sentarme en los cafés para ver a la gente pasar. Las cosas han cambiado por que la gran mayoría de las personas están metidas en sus teléfonos. Y, además, ahora voy sola.

Nunca fui consiente de lo que mi madre me enseñó, sin querer queriendo, lo hizo y lo agradezco. Lo que me hace reflexionar es ¿qué será lo que YO, como madre, le estoy enseñando a mis hijos?

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