La locomotora de la sororidad

Ser mujer es todo un reto, debido a una historia de discriminación y vejación por una sociedad con una visión cultural, religiosa y social profundamente devaluada hacia la mujer. Y si a eso le sumamos que vivir en un mundo de mujeres puede llegar a ser una actividad de alto riesgo, en donde, en ciertas ocasiones, solemos meternos el pie, en vez de darnos la mano.

Sin embargo, no todo está perdido en el mundo femenino, también podemos ser unas excelentes aliadas y fieles mujeres cuando se trata de poner la cara por otra que nos mueve o nos necesite. A esto, se le llama sororidad, que según la definición de la Real Academia Española, sororidad es “la relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento” (este último término, nunca ha sido muy de mi gusto, pero esa… es otra historia).

Durante fechas recientes, la sororidad ha ido tomando mucha más fuerza como concepto, aun cuando, todavía falta un largo camino por recorrer y ponerlo en marcha. Suele resonar con más ímpetu cuando se acerca el 8 de marzo, y conforme pasa la fecha se desvanece poco a poco.

 Sí, como mujeres unidas, nos reconocemos como seres diferentes; enaltecemos las virtudes que vemos en las otras y nos hacemos consientes de la realidad que vive cada mujer, es entonces, cuando el engranaje de esta máquina embona de manera sutil para echar a andar el camino, sin intromisiones, ni obstáculos creando un vínculo de fuerza para salir adelante. Por desgracia, nosotras mismas solemos “meternos el pie” y los juicios, que están “a la orden del día”, generan como objetivo una fragmentación en la lucha femenina.

 Recordemos que somos seres propios e irrepetibles. Tengamos en cuenta que las comparaciones destruyen la autoestima, quitan energía y demandan mucha exigencia personal. No olvidemos que el respeto es una forma de veneración, aprecio y reconocimiento por otra persona, no importando su condición física, social, emocional o económica.

Afirmo que conozco pocas mujeres, (y las puedo contar con los dedos de una mano), que verdaderamente son solidarias, honran, apoyan, admiran, aman y son fieles al género femenino de una manera sagrada.

Si el resto de nosotras, nos sumamos a este movimiento de manera natural, con compasión y fraternidad, podría ratificar que las atrocidades que vivimos como mujeres serían menores y nuestro vínculo sería el pilar de las batallas a ganar.

Seamos menos tóxicas, más amables y respetuosas; abracemos el estandarte de la sororidad en todo momento. Hagámoslo por nosotras, por la que está a lado; la que está arriba; la que está abajo; la que llegó y la que se fue. Construyamos una locomotora cargada de unión que resuene fuerte en todo este arduo camino por recorrer, como un género puro, cordial, solidario y genuino. Seamos, realmente, ¡Mujeres unidas en su crecimiento y fortalecimiento!

Dedicado a Silvia Dávalos, “mujer que honra a mujeres”.

2 comentarios en “La locomotora de la sororidad”

Deja un comentario

Scroll al inicio

Descubre más desde Romy Tellería

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo