El otro día venía con mis hijos escuchando el disco de Juntos de Timbiriche. Les iba platicando que todas esas canciones las canté de chiquita, y me di cuenta que habían varias que tenía años de no escucharlas, en especial me llamó mucho la atención una: No Crezcas Más. Jamás había notado tan a fondo la letra, hasta que me hizo «click» con mi actual posición de madre y le encontré un sentido totalmente diferente, e inesperado. Me entró una especie de nostalgia y me di cuenta que, ¡si! están creciendo mis hijos.
Todavía, recuerdo cuando nacieron y me decían constantemente: «aprovecharlos porque crecen muy rápido» y en varias ocasiones me molestaba el comentario porque yo por dentro pensaba: «¡Claro! Como ellos ya duermen perfecto, no les hacen berrinche, no cambian pañales, no hay que estarlos cuidando en todas partes etc.» Y, hoy me doy cuenta que efectivamente tenían razón, ahora soy yo quien ve a un chiquito y le digo a su mamá: «sé que hoy no lo entiendes, pero disfrútalo mucho».
Aunque, estoy plenamente consiente que es un proceso natural y agradezco el camino recorrido que llevo con ellos porque ha sido maravilloso, me han enseñado grandes lecciones, han sido mis mayores retos, mis mejores alegrías y mis más duras lágrimas. Pero como decía la directora del kínder de mis hijas: «Crecer duele», ¡Auch! y mucho.
Seguro, hay quien festeje con bombo y platillo que sus criaturitas vuelen; también quien le ruega a Dios porque huyan de casa lo antes posible; también, habrá quien piense que por fin llega el momento de tener un poco de espacio, ese que se añora desde el primer día de embarazo, cuando dejamos de hacer miles de cosas para dedicarnos a ellos. Pero, últimamente, me he encontrado con varias mamás que aunque anhelan, su partida y saben que es lo mejor… sufren. Y creo, que es normal que suceda, yo lo veo natural, somos madres, los parimos, los cuidamos, los amamos. Es burda la comparación, pero si uno se encariña con una mascota, con más razón de un hijo.
Y también en este proceso de dejarlos ir, relucen nuestros propios miedos, las inseguridades, las dudas, nos preguntamos si fue suficiente lo que les dimos para esta etapa que comienzan, o quizá creemos que pudimos haber hecho más por ellos. Evidentemente, se llevan lo que la vida nos dio de herramientas para proveerlos, no más no menos, las indicadas, con las que contábamos en su momento, les dimos todo, lo mejor, hicimos nuestro mejor papel y podemos continuar haciéndolo.
Es cierto que los hijos son prestados y que tienen que irse, pero es duro para una madre verlos tan listos, tan independientes. Apenas, hace unos días leía un texto donde explicaba que el éxito de los padres estaba en cuanto menos te necesiten tus hijos y me pareció muy cierto, lo que uno espera en la vida es verlos triunfar por sus propios méritos, que sean capaces de su futuro; bueno o malo, y entender que cada etapa es una despedida.
Precisamente, hace unos minutos me dieron un consejo: «a los niños hay que tenerlos cerca de tu corazón para que cuando tengan que volar, hagan el efecto de una liga y salgan disparados a su destino».

Yo sólo espero que el vuelo de mis hijos sea placentero, (como si fuera la bienvenida a una aerolínea), que si tienen caídas en su vida no sean tan dolorosas, pero… yo… muy en el fondo… pido que…
No crezcas más, que te quiero así como eres hoy.
No crezcas más, que me asusta el que vayas a cambiar.
Es posible que mañana los problemas te hagan cambiar;
tus amigos, tus hermanos te dirán que ya no eres la misma. Y es verdad que con los años…
Querida ROMY tu reflexión llego directo a mi corazón . 🙏 gracias 😊
Nada más cierto !!
Esta increíble !!
👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻