¡Ya basta!

Con mayor frecuencia, encuentro noticias en redes sociales, medios de comunicación y en charlas casuales sobre el tema de maltrato contra la mujer.

Desafortunadamente, ésta es una práctica tan vieja como nuestras mismas raíces; desde nuestras abuelas, bisabuelas, tatarabuelas, hasta tiempos más lejanos las mujeres han sido abusadas. Acaso, ¿es un problema de género? o ¿es de raza? o quizá ¿de educación? o todos los anteriores. Lo que hoy comprendo, es que ya estamos cansadas de seguir siendo amedrentadas, vejadas y no escuchadas. Todas, en menor o mayor grado, hemos sido víctimas de algún tipo de abuso. Considero, que parar esta bola de nieve con tantos años encima, es muy complejo, debemos de empezar por respetar a las mujeres como mujeres; educar a nuestros hijos en la admiración de la especie humana; dejar de utilizarlas como signo de venta; reformar leyes pero y ¿las prácticas negativas ? ¿Dónde las reformamos?.

Hace poco escuché en una entrevista de televisión a una «actriz» decir que si buscaba que le subieran la autoestima, se iba a una construcción para que los albañiles le gritaran …vulgaridades. Me pareció un comentario muy desatinado, no creo que debamos de aplaudir a estos «pseudo hombres» por insultarnos o dependemos de lo que nos digan para valorizarnos.

Lo estamos haciendo mal como sociedad siendo cómplices de abusos, tenemos un papel difícil pero no imposible, nuestra seguridad debe depender de nuestro núcleo familiar y si este lo llenamos de odio, rencores, agresión y crimen, tenemos los resultados actuales. Debemos comprometernos a educar en el respeto y en el amor. No podemos permitir que nuestras costumbres negativas dominen en lo básico. Es deplorable ver a niñas peleándose a golpes, con tanto odio, y que ¡nadie las detenga! prefieren grabarlas. No es correcto que siga sucediendo estos abusos de genero entre y contra el mismo. Tenemos que poner un alto desde nosotros mismas, empoderarnos y no permitir más amenazas.

Actualmente, existen varias asociaciones que se dedican a ayudar a mujeres en situación de violencia, vamos a apoyarlas y quien lo necesite que se acerque a ellas, sin críticas, ni juicios, nadie es culpable de ser violentado. Es momento de decir BASTA, desde nuestro centro, desde nuestro mundo; debemos de empezar por nosotras mismas y observar con cuidado las herramientas que les damos a nuestros hijos e hijas, construyamos gente civilizada y motivada por el amor. No más violencia. No más abusos. No más bullying. No más. ¡Ya BASTA!

 

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