Y tú…¿Tienes pasión por lo que haces?

Admiro a esas personas que nacen con el propósito de vida bien definido, desde muy pequeños saben quiénes serán de grandes, sin perder de vista su objetivo, logrando el éxito total. Y me pregunto: ¿Ellos tienen la misión programada en su ADN? ¿Será cierto, como muchos afirman, que son almas viejas y que vienen a finalizar su trascendencia? o ¿Las circunstancias de la vida, como una guerra, una voluntad familiar o una herencia, los orilla a tomar determinada decisión? o ¿Es que algunos nacen con más pasiones que otros?

A lo largo de mi corta vida, sí es corta todavía, he escuchado a muy pocas personas que definen su día a día como lo que más les gusta hacer, es más hasta las podría contar con los dedos de mi mano.

Desde muy pequeños, estamos obligados a seguir una educación básica y necesaria aunque no sea la adecuada; evidentemente, a una edad tan temprana no tenemos la claridad de nuestras pasiones y pocas veces encontramos a un genio que las descubra. Mientras, crecemos nos dejamos llevar sin seguir un rumbo claro; llenando protocolos que nos hemos comprado a través de la historia, por mencionar algunos, donde hoy en día la mujer  tiene que ser madre, esposa, profesionista, deportista, amiga etc. De igual forma, el hombre también empieza a competir en el mundo de los «tienes» y percibo que es en este momento, al intentar alcanzar la «perfección» cuando perdemos el control sobre lo que realmente queremos, buscando satisfacer los juicios de nuestra sociedad. He visto a personas sufrir grandes pérdidas que las han reinventado por completo.

Pero, hacer un alto total y radical sobre nuestro presente o futuro suena complicado. A lo largo de nuestro trayecto hemos contraído una serie de responsabilidades que no son fáciles de evadir; quizás haciendo cambios pequeños en nuestra rutina seremos capaces de  mirar hacia otros horizontes, tratando de dominar nuestro miedo al fracaso. Si encontramos pasión por lo que hacemos, seguramente, tendremos éxito.

Te pregunto con toda honestidad: ¿Lo que estás haciendo te apasiona hasta vibrar? Si es así, ¡felicidades! Si no, ¡encuentraté!, hay luz en nuestra propia vida. Probablemente sólo necesitas cambiar un poco la receta; tal vez falte algún ingrediente que te genere esa dicha no alcanzada; no necesariamente tienes que dejar lo que haces; sólo replantearte el cómo y, si te emociona; por muy pequeño que sea el cambio para los demás, mientras sea grande para ti… lo has logrado.

¡Buena Suerte!

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