El despertar del futuro

Antes de abrir la puerta de la recamara de mis hijas para despertarlas sabía que después de escuchar la frase: «¡Mamá! hoy no quiero ir a la escuela» vendría la pregunta del día: ¿Quién ganó? Y algo cuerdo tenía que responder, empezando por la verdad.

Tal cual sucedió, vino primero la queja y luego el cuestionamiento mientras mi respuesta era: «ganó Trump». Con sorpresa y enojo reclamaron diciendo que cuando ellas se habían ido a dormir la tendencia marcaba como favorable a Hillary. Después pregunté: ¿qué sienten al respecto? Comprendía que este era un proceso nuevo para ambas partes; porque yo a su edad tenía nula información sobre lo que acontecía en el mundo. Mientras, en el día a día de mis hijas, se vive una experiencia diferente, donde se juegan otros interés y ellas, ya son capaces de identificarlos.

La más pequeña contestó: «Mamá no sé qué va a pasar con todos los mexicanos que trabajan en Estados Unidos y me parece horrible que separen un país». Mi otra hija responde: «Mamá es que no todos los mexicanos somos ladrones». Ese instante era clave, mis palabras tenían que ser escogidas con mucho cuidado porque en esas dos camas estaba el futuro despertando a la realidad.

Comencé por decirles que se valía no estar de acuerdo con los resultados pero no se podían cambiar. Que en mi muy particular punto de vista no comulgaba con las ideas de este señor porque  falta a uno de los principios básicos de la humanidad: el respeto. Que no sabíamos lo que pasaría, en verdad, los políticos prometen muchas cosas en campaña, algunas buenas y otras malas, entretanto, ante la incertidumbre teníamos que esperar pero de una forma  productiva ¿Cómo? Demostrando al mundo entero que en México tenemos ganas de seguir adelante. Cumpliendo de la mejor manera posible nuestros objetivos y no conformándonos con lo que los demás nos dan (refiriéndome a E.U. como «los demás»). También les recordaba que todo cambio, por muy fuerte que resulte, siempre trae beneficios y esa habilidad de detectarlos se convierte en fortaleza. Que el deber de mis hijas como ciudadanas del mundo era ser dignas representantes de su país donde la discriminación se vive en cada esquina, evitando así, etiquetar a niños en su entorno sólo porque tienen características diferentes. Les recalqué que todo empieza por uno mismo, cada quien construye su vida y se es feliz a medida que uno lo permita… Pude haber seguido pero se hacía tarde. Al ver sus caras, logré percibir cierta tranquilidad.

Mientras mis monstruos se vestían sabía que existían muchos niños del otro lado de la frontera norte, que también se despertaban con la misma pregunta. ¿Qué era lo que responderían sus padres? Seguro, ellos también tenían varios sentimientos encontrados al respecto, como Van Jones lo comentó anoche. ¿Qué le contestarían a sus hijos ésta mañana? ¿Cómo hablarían con ellos sobre el racismo y el acoso? No sé, no soy quien para evaluar una sociedad ajena. Yo sólo deseo que el mensaje que compartí con mis hijas haya ayudado a no desentenderse de lo que sucede afuera de su mundo, sino que observen, aprendan y construyan desde adentro, de su propio interior.

 

Con este texto sólo deseo reiterar la labor titánica que cargamos hoy, como padres,  en un mundo tan revuelto y recordarnos diariamente que hay demasiado trabajo para hacer con el futuro de nuestros hijos. Por cierto, llegando a la escuela de mi hijo encontré esto afuera de un salón de clases de Primaria.

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2 comentarios en “El despertar del futuro”

  1. Muy linda reflexión y nuestros hijos son nuestros grandes maestros porque nos retan a reflexionar e improvisar ( en segundos) sencillasy verdaderas respuestas.
    Esto ayuda a crear y fomentar el sentido de identidad, a adultos y niños.
    Nunca terminamos de aprender.
    Muy lindo tu escrito asi como los otros, sigue compartiendo y Gracias.

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