Hoy, en la mañana, tuve la oportunidad de ver un extracto del discurso de despedida de Barack Obama donde, con lágrimas en los ojos, reconoce a su esposa y mejor amiga, como él mismo la nombró, Michelle LaVaughn Robinson. Durante una larga ovación al momento que el todavía presidente del país más poderoso del mundo mencionaba el nombre de su cónyuge. Fue corto pero emotivo, la mención de este hombre, enfrente de toda una nación, dando el valor y el lugar que su mujer merece. Jamás le agradeció nada, quizá ya estaba por demás; sin embargo, hizo algo que pocas veces tomamos en cuenta: RECONOCER públicamente.
Recuerdo la primera elección presidencial en los Estados Unidos, donde la gente se escandalizaba por el color de piel que habitaría en la Casa Blanca. Poco a poco, Michelle se fue posicionando en la mente de varias, comenzando por esos brazos tan atléticos que más de una soñamos; un porte elegante y siempre impecable; una sonrisa maravillosa. Había algo más que me estremecía cuando embonaba su mano a la de su marido, recordando la frase: «si tu mano encaja; tu vida también.» Mientras, el señor presidente, siempre se mostró caballeroso, atento y con un intercambio de miradas que reflejaban complicidad absoluta. No sé si esa relación era real o la aparentaban pero, por lo menos ante mis ojos, se mostraban como una pareja madura y cariñosa.
Me considero ignorante para poder opinar sobre las capacidades políticas del Presidente de EE.UU, poco sé sobre su papel en estos ocho años; pero lo que la noche del 10 de enero dijo en Chicago sobre su compañera me concedió una semilla de esperanza, en este mundo tan revuelto y tan agresivo en el que vivimos hoy en día, donde es posible admitir la sensibilidad de los grandes, agradecer a los que tenemos cerca y reproducir estas mismas acciones en nuestro entorno.

Adiós familia Obama, también los guardo en mi cajón de recuerdos como una familia unida y sonriente. Mi humilde reconocimiento y agradecimiento.
P.D. Mi propósito de año nuevo del 2016 fue tener los brazos fuertes de Michelle Obama. Reto: no logrado.